martes, 17 de enero de 2012

Una curita de amor

No es novedad. Deben haber bibliotecas enteras que discutan el tema, debo haberlo leído -incluso- unas cuantas veces. Sin embargo, siento genuinamente haberlo descubierto a través del oficio de la maternidad: cuando estás mal, contarle a alguien lo que te pasa, explicarle cuánto duele y en dónde, hace que duela menos y te sientas mejor. Si quien te escucha está dispuesto a hacerse eco de tus pesares, a comprenderte e intentar consolarte, el doble de rápido pasa el mal rato. Y si ese otro, además te ama... allí sucede el milagro. Prueba de esto es la llamada de Gaby a su abuela para contarle que se cayó del ico-ico (volviendo a llorar incluso para que ella pudiera entender la magnitud de su dolor a través de la dramatización del hecho) y saliendo luego a correr de una punta a la otra por el pasillo, totalmente recuperado.
Y que esto funciona, como mínimo en casa, lo descubrí un día en que nada calmaba a mi niña con su cola paspada, ni a mí, que escuchaba su llanto y se me partía el corazón. De pronto, vino la idea salvadora: le pregunté si quería llamar a mami al trabajo y contarle que su colita se había lastimado y le dolía mucho. Se detuvo un instante, tomó el teléfono de plástico naranja que le ofrecía y empezó a hablar aunque pocas palabras podía pronunciar por ese entonces. Al principio con muchas lágrimas y luego con menos, cuanto más detalle le sugería yo que diera, más se tranquilizaba. Ya con el pañal cambiado y llena de hipoglós, enjugué su última lagrimita, la besé y fue a jugar otra vez como si nada hubiese pasado.
Desde entonces, cada vez que alguno se golpea, se cae, recibe un tirón de pelo o un mordisco de un hermano, además de abrazarlo fuerte y darle muchos besos, le pido que me cuente lo que le pasó: que qué estaba haciendo, que cómo , que cuándo, que dónde, que si le duele, que si ya pasó... En la mayoría de los casos, eso basta. Pero si el desconsuelo es mayor, llamarle al trabajo a mami o a la abuela, es 100% efectivo.
Porque el amor cura, seguro, pero nombrar lo que duele es parte indispensable del tratamiento. Es verdad. Y si no me creen a mí, aquí están mis hijos, pueden preguntarle a ellos...

1 comentario:

  1. Linda Eli, sos muy linda... así como todas tus lecciones de vida =)

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