viernes, 11 de mayo de 2012

Básica-mente

Qué tiempo me llevan ahora las pausas en mi blog!
Y esto es porque el tiempo, a pesar de ser un concepto relativo y personal, suele tener algún límite bastante establecido por la sucesión de los días y las noches o el propio biorritmo. El caso es que otras ocupaciones hacen que mi tiempo para escribir aquí sea reducido. Ni les cuento el tiempo de lectura, pero tiene que ver con otras cosas también, y cómo ya lo he dicho por aquí, no lo repito.
Este año tenemos menos ayuda en casa durante la semana: seguimos acompañados en las mañanas pero sólo dos días por las tardes. Considerando que yo trabajo desde casa cuatro horas al día, y que los niños aún necesitan mucha cercanía en sus juegos y según la hora, atención completa, resulta bien poco este tiempo. Con lo cual hemos tenido que ir adaptándonos y tomando decisiones que nos faciliten la vida cotidiana dentro de un clima armónico.

Estoy yendo los jueves al curso de Pedagogía Waldorf -sigo encantada, estuvimos haciendo acuarela en lugar de la euritmia de las clases iniciales y a partir de la próxima empezamos con artesanías en vellón- y esa mañana nos da una mano mi suegra, viniendo a jugar con los peques y todos muy contentos.

Cocino yo todos los días, y en general, como siempre somos muchos y los enanos están muy tragones, toca la tarea al medio día y a la noche también. Pocas veces alcanza una sola sesión para dos comidas.
También me he propuesto que incorporen alimentos más sanos, así que cada tanto amaso pan o preparo galletas con harina integral. Como uno de mis niños casi no come carne  intento que las comidas que tienen algún componente cárnico tengan el suficiente valor nutricional aún sin ingerir ese tipo de alimentos.
Estoy con ellos durante el almuerzo, a veces comemos juntos y otras los llevo a dormir su siesta y luego como yo sola, mientras trabajo. Algunas tarde puedo aprovechar, mientras duermen, a trabajar, a tejer, a hacer otras cosas - el otro día forré con contact los vidrios de la alacena para prevenir accidentes ahora que están más altos. Otros días tengo que quedarme en su cuarto todo el tiempo, porque se despiertan muchas veces y quieren que esté ahí, o dándoles la mano o haciéndoles un mimo o a veces ni quieren que los toque pero escuchar mi respiración, saber que estoy. Tengo mis bemoles yo también, a veces me relajo y me duermo un rato con ellos, otras estoy nerviosa pensando todo lo que podría estar haciendo y sintiendo que es un poco a la macana quedarme "sin hacer nada" aunque sé que "algo" estoy haciendo y para ellos es importante. Tengo mis momentos de alta productividad mental: organizo cómo vamos a encarar las mejoras de la casa, repienso las decisiones que habíamos tomado y analizo sus ventajas y desventajas, planifico las tareas del día siguiente o pienso en las actividades de la tarde con ellos. En fin. Según toque.

Trato de salir todos los días con los niños, si llueve simplemente bajamos a la entrada del edificio y nos quedamos en la escalera del hall, en la parte de afuera: miran todo, cuentan todo, les encanta ver llover y saludar a todos los vecinos que por supuesto están encantados con ellos.
Si hace frío o la lluvia del día anterior dejó imposible los areneros, vamos a caminar, o a hacer compras o mandados cerquita. En general los llevo en el coche simple con la patineta, pero estamos probando ir de la mano -claro que por debajo de las camperas llevan los arneses que van atados a mi cinturón, sino no me animo. Ayer encontré que caminábamos más cómodos si  uno de los niños (el que tiene que ir tomado de la mano de su hermano) lleva su arnés atado al de su hermano en lugar de mi cinturón, nos permite movernos mejor a todos y van igual de seguros. Así que la estructura que por ahora ha dado resultado es Nico-Gaby-Mamá-Sofi de la mano, en ese orden.
Si está lindo, hemos decidido emprender la búsqueda de "la plaza perfecta" que sería algo así como la búsqueda del tesoro. A la plaza que íbamos, que era lo ideal de lo ideal que habíamos conseguido, resulta que no lo es tanto para estas épocas más frías: la sombra sobre la zona de juegos, tan apreciada en el verano se vuelve un problema a estas alturas del año.
Así que aquí andamos, cual peregrinos, descubriendo plazas y descifrando sus poblaciones, probando distintas arenas y juegos y pastos y volviendo felices cada vez aunque pensemos que allí no volvemos...

Al regreso de nuestro paseo, le llamamos a mi mamá por teléfono: ellos felices de hablar con su abu y su tío - cuando está-, cada uno toma el teléfono que pongo en speaker para saber si cortan o traducir cuando hace falta :)  Suelen contarle lo que hicieron o lo que les pasa en ese momento, todavía no me creen del todo que por el teléfono no se ve - porque a veces nos comunicamos por skype- , así que a veces llevan el teléfono a donde quiera que esté lo que quieran mostrarle a su abu. Suelen terminar la sesión con canciones: arrorró mi niño, cucú cantaba la rana, feliz cumpleaños -en castellano y en inglés-, los pollitos cantan, en fin, ese es su repertorio. Luego la llenan de besos y empieza la competencia por ver quien corta el teléfono. Cómo todavía no entienden, a veces cortan los tres. Sucesivamente :)

Todas las tardecitas, cuando llega el turno de mi esperado relevo, leen libros, se bañan y dos veces a la semana ven algo de TV con ella. A veces ayudo a vestirlos luego del baño, a veces no, según como vaya la cena. Cenamos todos juntos y les doy muchos besos y se van a la cama con su otra mamá  y yo me quedo "de este lado"... a veces ordeno, a veces leo, a veces vengo a la compu, a veces tejo... Si o sí, la una o la otra tratamos de dejar ordenado para el otro día y siempre le toca a la que esté menos cansada o necesite menos un tiempo de "despeje"...

Los fines de semana los pasamos siempre los cinco juntos y me encanta. No importa el plan. A veces nos quedamos, a veces vamos de visita o al teatro. Podemos ir a Temaikén o a otro lugar al aire libre. No importa, el plan es estar juntos y pasarla bien, aunque eso signifique no hacer nada de nada.

Así que aquí estamos. Nada de refinamientos. Básicos. Más básicos que nunca. Con mucho lugar para la acción y el sentir y mucho menos para el pensamiento. Y así, básica-mente, seguimos, muy felices.

4 comentarios:

  1. Una vez, antes de casarme, compuse una canción a mi marido... donde decía que había aprendido que lo más sencillo es lo que más feliz te hace, y es más cierto cada día. Paso todas las tardes con las niñas (doy gracias que la siesta la echan bien, y me da tiempo a descansar un rato, recoger y preparar bibes antes de la merienda) y no salimos nunca, porque no nos daría tiempo. Y me da igual, disfruto muchísimo. Tengo suerte que tengo ayuda en casa, interna, es como mi madre, me crió a mí también, Mis padres son médicos, y cuando yo era pequeña tenían muchas guardias y necesitaban poder dejarnos si tenían que salir pitando al hospital... así que ahora yo estoy muy tranquila, porque por la mañana voy a trabjar y se quedan con ella.

    Me alegro mucho por vosotras, que todo vaya tan bien, que la escuela a la que van a ir te emocione, que disfrutes tanto del tiempo con ellos... y es que el tiempo que no pasemos ahora, no lo recuperaremos jamás, así que hay que disfrutar cada día!

    Y lo del punto... qué envidia! Qué mal se me da! Soy un auténtico desastre!!

    Mientras, el blog puede esperar a que tengas tiempo... lo mismo que el mío... abandonaíco que lo tengo! Estaremos por aquí cada vez que aparezcas...

    Un muxu enorme!!

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  2. Gracias querida, por la compañía, por tus palabras, por compartir también lo que vas viviendo con tus hijitas. Me alegra saber que puedas contar con alguien de tanta confianza. La persona que me ayuda en casa es de mucha confianza también y quiere mucho a los niños, pero también estudia y tiene su casa, así que bueno, tenemos el tiempo que tenemos. Muchos besos y como estoy suscripta, te paso a ver cuando publiques! Cariños a las princesas!

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  3. Eli, querida amiga como en algún momento te nombre NOCTURNA, los chicos eran mas peques y el tiempo era diferente! Me encanta como se ocupan de sus hijos. La pareja que hacen y la complicidad q tienen, aunque sabemos que la perfección es utópica. Tus hijos son preciosos por dentro y por fuera. Son serenos y simpáticos, sabes que los adoro.
    Tu vida en la semana puede ser un caos o una armonía, podes sentir que podridas estar haciendo otra cosa pero elejís lo que querés hacer mas que nada y eso es lo mejor del mundo para cualquiera. Yo sigo admirando los pasos tuyos, que obviamente por como soy no hubiese podido seguir si las mías fueran mas chicas :)
    Los quiero mucho

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    1. Querida amiga, gracias por tus palabras. Vos sabés que cada duda que tengo, sos mi referente! Tus nenas son encantadoras, es un placer cada vez que pasamos tiempo todos juntos...cualquiera pensaría que 6 niños y dos madres sería un caos total y sin embargo, es todo lo contrario!! A la noche del viernes, cuando los peques hablaron con mi mamá, le contaban que habían venido las amigas pero ya no estaban... las extrañaron un montón!!! Besitos!

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