domingo, 14 de octubre de 2012

Tomo la palabra...

-Mamá, quiero meme...
Me quedo pensando si a la hora que es  puedo darle su leche o si le pido que espere hasta la cena.
-Escuchame mamá, quiero meme!
-Te escuché hijo, no te contesté porque estaba pensando...
-Ah, si, perdón. Quiero meme!
 
Este diálogo ocurrió hace apenas unas horas y da muestra suficiente de como la adquisición del lenguaje por parte de los niños se ha instalado en la vida cotidiana.
Ya no más adivinar que están pensando, qué quieren, que necesitan. Si les duele algo, que donde les dolerá. Ya no. Ahora te lo dicen todo. Sólo hay que preguntar. O ni siquiera eso, y algunas veces, pero sólo muy poquitas, los quisieras muditos de nuevo.
 
Mis niños no fueron de los que hablan al cumplir al año, y no digo que tenga que ser así pero conozco varios niños cercanos que sí lo hicieron. Algunas palabritas sueltas talvez, y a media lengua, muy escasas. Nunca me preocupó, porque sabía que aprender a hablar implica primero comprender el lenguaje, interiorizarlo y recién después, expresarlo. Era evidente que podían entender casi todo lo que les decíamos. Casi antes de aprender a caminar, que fue entre los 13 y los 14 meses, ya reconocían las partes básicas del cuerpo y las señalaban al nombrarlas, hacían pequeños recados como alcanzar un chupete a un hermano o traer sus zapatitos para calzarlos. A los dieciocho meses las  uniones de palabras constituían sus primeras oraciones, que los llenaban de orgullo.
 
A los dos años no habían demasiados avances en la expresión oral, salvo la incorporación de nuevos vocablos, pero sí ya nombraban casi todas las partes del cuerpo incluyendo muchos detalles como ojos, orejas, nariz, boca, codo, rodilla, cuello, espalda, nuca, pecho. Empezaron a mejorar mucho a partir de allí, sobre todo con las canciones, disfrutan mucho cantar y lo hacen todo el tiempo. Era notable como sonidos ininteligibles de pronto se parecían a los que daban sentido a los versos.
 
Pero desde los dos años y medio hasta ahora (que ya estamos a un mes y medio del tercer cumpleaños) el ritmo ha sido exponencial. Día tras día aprenden palabras nuevas a fuerza de preguntar por todo y escuchar atentamente, mejoran el uso de los tiempos verbales y aplican bastante bien los adverbios de modo, de tiempo, de lugar. La niña les llevó la delantera siempre en este aspecto y aún hoy lo sigue haciendo, pero los dos varones ya se le acercan bastante.
 
Es normal ahora que si les dices: "estuve mirando tal cosa"  ellos te pregunten "lo miraste?" o si se les pregunta "levantaste tu juguete?" respondan, "si lo levanté"... Hace muy poco la respuesta era en la misma persona que se formulaba la pregunta, por ejemplo "te duele tu pancita?" "si te duele tu pancita"...
Aceptan las correcciones y las asimilan prontísimo: me cuentan que pusieron un juguete en un estante diciendo orgullosamente "lo puní yo solo/a", si les digo "se dice "lo puse"", repiten la frase corregida "viste mamá, lo puse yo solo/a"...
 
Es común que relaten historias sucedidas en el pasado y sean hace una semana, un mes o unas horas, siempre dicen "ayer". Para todo lo que va a suceder en el futuro, no usan el "mañana", sino que dicen "el lunes" o "a la tarde"... 
 
Ya dan referencias de cosas que estaban sucediendo en el momento en que algo importante ocurrió "estábamos en el tren y comiendo "tatitas" de chocolate y yo me caí y me lastimé la pierna" le contó mi hija a su abuela.
 
Como mi mamá y mi hermano viven a 1000 km de distancia, hablan con ellos por teléfono frecuentemente: les cantan canciones, les cuentan cosas y responden todas las preguntas. Suelen terminar con un "te amo abuela" o "te amo tío" para que ambos caigan rodando por el suelo.
 
Ahora se les ha dado también por usar diminutivos para muchas cosas, sobre todo cuando quieren hablar cariñosamente. A veces quedan palabras inventadas y son muy graciosas.
 
Otra novedad es que empezaron a usar el plural para nombrarnos a las dos, ya dicen "mamás" "mamis" o "mamitas"  pero lo combinan con los verbos en singular, suena muy tierno: "mira mamitas la prueba que hago" y está con la cabeza en el piso y una pierna levantada.
 
Son muy divertidos los diálogos que inventan con sus muñecos y ya están empezando a crear sus guiones y drigirlos "vos andá para allá primero y yo me asusto"...
 
Usan algunas palabras que no son muy sencillas, como por ejemplo "sosteniendo", "adecuada", "oportunidad"... y las usan bien. No dejan de sorprenderme... El otro día le pedí a uno de los niños que fuera mi ayudante para sacar algunas cosas que quedaron debajo del sillón. Lo intentó sin éxito y me dijo "no puedo, no lo alcanzo", se quedó pensando y me dijo "esperá mamá" y fue a buscar un pedazo de flota-flota que usan de tobogán para los autitos y lo usó para sacar las cosas empujándolas. "yo no lo alcanzo pero "trají" esto y si lo alcanzo" con una sonrisa que le cubría toda la carita.
 
El otro día me preguntaron que era eso, señalado la visagra de la puerta: dudé un segundo, pero se me complicaba más explicarles el concepto que decirles bien el nombre "es una visagra". Para mi sorpresa lo repitieron perfectamente "visagra". Y al minuto: "mamá, la visagra sirve para cerrar la puerta?" Dependiendo del interlocutor puede ser "puerta" "perta" o "pelta" no es que todos pronuncien correctamente todas las palabras, pero ya se les entiende muy bien, salvo que estén llorando o muy acelerados, claro.
 
Usan el "por favor", el "gracias", el "de nada", el "buen provecho". Y  cada vez que nos sentamos a comer, me dicen "gracias mamá por cocinar" y en aquellos días que estoy muy cansada, puede ser realmente reconfortante ese reconocimiento.
 
Cantan algunas canciones en inglés, en su muy particular fonética y cuando escuchan hablar un poco extraño ya preguntan si es "en inlés" o "en español" y del mismo modo me indican en que idioma prefieren ver sus dibujitos, lo que cambia continuamente y más dificil aún es que todos coincidan en la preferencia temporalmente.
 
Seguramente me estoy olvidando muchas cosas, sobre todo lo del principio, pero tenía ganas de escribir sobre esto porque más adelante talvez me acuerde menos todavía. Y esto que ahora les comparto, tiene la intención además de ser testimonio para cuando ellos puedan leerlo o me pidan que lo haga. A mí me encantaban todas las historias que mi mamá me contaba de cuando yo era chiquita y creo que a ellos les gustará mucho también.
 
Así que para ellos, mis tres hermosos parlanchines, esta entrada que espero, disfruten algún día...
 
 

3 comentarios:

  1. Ay!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Qué ganas... éstas casi no dicen ni mu, pero todo se andaráy de vz en cuando también querré que se queden muditas... no pasan de ama y aita (papá y mamá), agua, papo (se acabó) y nada más. Pero ellas hablan mucho aunque no les entendamos, jejeje!! No me preocupa tampoco por ahora, porque entienden absolutamente todo, y ya tendrán tiempo de volvernos locos en plan parlanchinas! Un abrazo!!

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    Respuestas
    1. Seguro que si!!! Ya me las imagino... y tres niñas además,así que a prepararse jajaja!!! Como siempre digo, cada etapa es genial y siempre piensas que estás en la mejor, hasta que avanzas y te das cuenta que no hay nada mejor que lo que estás viviendo. A disfrutar el presente!
      Besos, muchos, que hay para repartir :)

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  2. Es tan maravilloso ver como crecen a través de tus palabras, nunca me alcanzarán las gracias, siempre que te leo me tocas las fibras del alma. Gracias por permitirme ser parte de tu familia desde la distancia.

    Te quiero montones,

    Ana

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