jueves, 5 de septiembre de 2013

La visita al pediatra

Ayer nos ha tocado llevar a los niños al control del pediatra. Por primera vez, fuimos en subte y en la mochila llevamos un vaso de agua involcable y tres peras pequeñas por si les daba hambre durante la espera. Esto, que parece nada, me hubiera sonado increíble y absolutamente maravilloso no hace tanto tiempo atrás!
Y es que estando en la sala de espera vimos salir a unos mellizos de 15 días, la mamá se quedó con los dos huevitos y un par de bolsos mientras su padre, que la acompañaba, fue a buscar el auto... y no pude menos que recordar...
Recordé cuando ajustábamos el horario de tomas de teta o meme para que estuvieran sin hambre hasta que nos tocara el turno -pero no tan cerca del viaje que pudieran vomitar por el movimiento del auto-. Las mamaderas casi listas que terminábamos de preparar y les dábamos ahí mismo apenas terminaba la consulta. Coordinar con la secretaria para conseguir siempre el último turno del día. Los viajes desde donde podíamos estacionar el auto haciendo "pesas", una con dos huevitos y la otra con un huevito y los bolsos. Los pañales, que había que cambiarlos justo antes de salir de casa y con suerte llegábamos intactos al turno donde volvíamos a cambiarlos aprovechando que les quitábamos todo... Los malabarismos con los niños a upa, para que estuvieran tranquilos, una desvestía, la otra vestía... uffff!!!
Recordé una vez que estábamos esperando con los enanos y salió del consultorio una pareja muy joven con una bebé, que habían ido con la abuela para ayudarlos y habían entrado todos, los tres y la niña con la doctora. Como nos reímos imaginando la comitiva que hubiéramos necesitado para igualarlos en la relación de niños a adultos!
Recordé la primera vez que fuimos con ellos caminando, de la manito, desde el auto al consultorio, cuando tenían un año y medio. Y la sensación, tan clara, tan latente aún hoy, de sentir esa satisfacción de haber cumplido una etapa y estar transitando la siguiente, sentir sus manitos tomadas de las mías, resultaba casi increíble también allí.

Y nos tocó entrar y tuve que dejar allí mismo los recuerdos...

Su pediatra los encontró muy bien y flacos y altos, ya no más los bebotes de antaño. Colaboraron mucho abriendo la boca y respirando profundo y haciendo todo lo que les pedía. Ayudaron a vestirse y desvestirse y salieron a jugar un ratito a la sala mientras nosotras terminábamos de sacarnos dudas, en poco más de media hora estuvimos listos.

Crecen, crecen y crecen.
Y la logística para moverse con ellos se simplifica, más aún si podemos ir las dos mamás.
Y colaboran mucho en todo lo que pueden y eso también alivia bastante la tarea.
Pero de ninguna manera cesa la demanda de presencia -y la justa medida de distancia- ni los desafíos a la maternidad -siempre cambiante- que cada uno de nuestros niños nos propone.
Y eso es maravilloso... nunca dejaré de agradecerlo como una amorosa oportunidad de "crecer" nosotras mientras los acompañamos a ellos en su crecimiento.

Los amo hijos míos, que grandes están siendo aún tan pequeños!


6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Vero! Qué lindo que te guste :) Saludos!

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  2. que lindos recuerdos,que lindo que lo describis,como vos decis son etapas que vamos superando para llegar a la otra,en mi caso me duele verlos crecer,cada etapa que se va me da nostalgia,es como que dejaron de ser un poco mios,ahora recurren a una seño,a una coordinadora en un cumple y yo me muero jajapaso tan rapido todo!!!
    cuando ya estaba Matteo recuerdo nuestras visitas a la doc,y justamente salio un matrimonio con la abuela y una sola beba,no pude contener la risa yo estaba con el coche doble a matteo upa y la nana con los bolsos y pense lo mismo cuantos necesitaria yo?????
    me encanta leerte saber de ustedes,me enseñaste muchas cosas,pionono para la merienda,fideos con salchichas,casita de carton ,pista,segun mi hija de ya 13 es copado una madre asi,intente imitarte pero segun Marti tus creaciones eran lo mas jajajaja
    te agradezco por dejarme compartir sus vidas,tienen una familia increible,los chicos estan enormes , cada dia mas bellos,y son unos peques sabios.besos Jorgelina Castagnaviz no me deja entrar desde otro perfil

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    1. Jorgelina, gracias por tus palabras es muy lindo todo lo que me decís, yo veo a tus hijos y cómo disfrutan y lo felices que son y no me parece que tengas que cambiar ni un poquito lo que hacés, de verdad! Te mando un abrazo grandote y gracias de nuevo!

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  3. Sencillamente precioso... ¡Pero no has dicho nada de las rabietas! Nosotros acabamos de pasar los dos años y mis mellizos están super revoltosos y berrinchudos, pero a la vez vemos también como cada vez entienden más las cosas y empiezan a obedecer.

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    1. Hola Somos Múltiples gracias por tu comentario!
      Justo cuando los niños estaban por cumplir sus dos años,revoltosos y berrincudos - tal como dices, escribí esta entrada, me gustaría que la leas porque puede reflejar el momento que estás pasando, aunque todas las experiencias tienen algo único:

      http://trillicidades.blogspot.com.ar/2011/11/sacandolo-todo-afuera.html

      Un abrazo!!!

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