martes, 3 de septiembre de 2013

Vacaciones de Invierno: Tour artístico y campo!

Durante el mes de julio fueron las vacaciones de invierno en Argentina. En la escuela de los niños tuvieron tres semanas de vacaciones en lugar de dos que es lo habitual por aquí.

La primera semana estuvieron de visita en casa mi mamá y mi hermano, así que organizamos salidas con ellos. Fui muy metódica y con la agenda del Gobierno de la Ciudad en mano, elegí para cada día una actividad distinta, apropiada a su edad y de calidad, para que los chicos pudieran disfrutar de diferentes expresiones artísticas. Y de plus, gratis, ya que de todos modos algo gastamos siempre.

Así es como recorrimos distintos teatros y sitios culturales, nos encantó la Usina del Arte, que no la conocíamos. Fuimos a un espectáculo que combinaba ballet, piano, fagot y violín, circo y también había un dibujante que trabajaba en vivo y sus dibujos se proyectaban al telón del fondo. Vimos una obra de teatro y la versión de marionetas de "La Flauta Mágica" y luego fuimos a saludar a las marionetas y los titiriteros. Volvimos a disfrutar, como siempre, el show de Polo Circo con lo que volvimos a reforzar el entrenamiento acrobático de los chicos en casa, especialmente el de la niña que no para de hacer pruebas todo el día!

Las siguientes semanas pudimos organizar para que una de las dos se tomara vacaciones por turno y nos fuimos a la chacra del abuelo de los niños. Era la primera vez que la casa se usaba en invierno porque antes no tenía calefacción apropiada.

Decirles que la ola polar se desató el mismo día que pisábamos la chacra y que los días más crudos de este invierno los pasamos allí,  creo que les pinta un poco el panorama de los primeros días. Ni que contarles que para la primera cena iba y volvía de la cocina buscando más abrigo y terminé cocinando con campera, gorro y bufanda y metiendo las manos bajo el chorro de agua caliente cada vez que podía.

Por suerte los días mejoraron y los chicos pudieron disfrutar del aire libre y del sol, y también del frío abrigaditos. Organizamos paseos, caminatas, ayudaron a llevar la leña para la salamandra, jugaron a todo lo que pudieron, por primera vez se animaron a irse solitos a la montaña de tierra.






Vimos caballos, vacas, ovejas, liebres, pájaros de todo tipo incluyendo unos bastante extraños, carpinteros, aguiluchos, teros, lechuzas. Encontramos zapallitos silvestres y cosechamos eucaliptus para poner con agua en una ollita sobre la estufa. Le dimos de comer a unos caballos y presenciamos una pelea que causamos nosotros por la comida. Vimos a un tero defender su nido de un agulicho y lograrlo.
Los chicos aprendieron a reconocer huellas de caballo, de pájaro, de persona, de perro; las plantas que pinchan y las que no. A pasear a la pelu, nuestra perrita. Ayudaron a poner y retirar la mesa. A ordenar sus juguetes. Durmieron en camas de niños grandes.

Y resulta que además, los duendes, que en invierno están con mucho trabajo con sus rocas y preparando la tierra para la primavera, se enteraron que unos niños bonitos y bien portados venían por allí y decidieron esconder algunas monedas de chocolate para ellos.  Al grito de "veo algo que brilla" de cualquiera de ellos, se desataba una loca carrera de los otros dos en la dirección señalada.

Crecen día a día, eso es cierto. Pero después de estas semanas en el campo me pareció que crecieron más aún, no sé, probablemente sea sólo una sensación. Los miraba con sus mejillas arreboladas y sus ojitos brillantes, saltando, corriendo, con una sonrisa casi permanente, mirando el cielo, la tierra, los cultivos, el molino que "gira y gira, por el viento, sabías mamá?". Descubriéndolo todo, aprendiéndolo todo, disfrutando, viviendo... Qué lindo...






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