jueves, 3 de octubre de 2013

La prueba irrefutable del valor de reciclar

19 agosto 2010  (9 meses de mis hijos)



Enero, casi a finales. Los trillis por cumplir su segundo mes de vida. Llegan los tíos con un regalo fabuloso: un corralito de tela, con bordes inflables, de colores, con ventanitas con abrojo mostrando los números 1, 2 y 3 (no es genial?), un cohete con ventana de espejo al medio, muñequitos y bolsillos de red... Nos encanta. Los trillis duermen sus siestitas, despiertos "juegan" en un triángulo perfecto mirando los colores y los chiches, apenas si se salen del lugar asignado y la familia entera feliz.
Marzo. Nico patea en la cabeza a Sofi, quien a su vez esta empeñada en comerle la cabeza a Gabriel, quien patea la cabeza de Nico. La disposición en triángulo termina su mandato. Probamos la de hélice, todas las cabezas juntas. Mejor no. Las patitas juntas y las cabezas hacia afuera. Ahí vamos!
Abril.Fuera la hélice. Las patitas ya se unen a la altura de las rodillas. Posición canelones. Un par de minutos bárbaro. Se separa el trío. Dos alineados con los bordes -opuestos- y el tercero en upa o "enhuevado". Ya van un par de semanas que se omite su armado.
Mayo. Mejor guardamos el corralito, ya les quedó chico. Qué pena! Tan lindo! Y ni siquiera usaron las ventanitas ni los bolsillos de red para ocultar cositas a medias.... Por suerte encontramos dos aislantes de bolsas de dormir -cuando volveremos a la vida de acampantes?- que pegamos entre sí y funcionan bárbaro en el piso. Se arrastran, se dan vuelta, empiezan a querer sentarse y se empieza a llenar de almohadas.
Junio. Se sientan pero se caen. Y si volvemos al corralito? Genial! Cada uno en un extremo, los tres jugando felices...
Julio. Seguimos bárbaro, ya abren las ventanitas y juegan con los bolsillos calados. Eso sí... el corralito se ha transformado en un ring y los bebés en contrincantes de lucha libre.
Agosto. Nico se quiere tirar del corralito. Se a garra del bolsillo y ¡se para! Dios mío!!! queda cual mesita, porque es bajo, pero las piernitas estiradas. Mejor Nico afuera y los otros dos adentro. Gabriel se arrojó del corralito. Como ya se asomaban habíamos puesto almohadones alrededor. Uno de ellos recibió la cabeza del kamikaze. Listo, se queda Sofi adentro y los nenes afuera, en los aislantes. Pero ya no se quedan... el piso limpio y libre ofrece mayores posibilidades a los exploradores...
Ya el living se fue vaciando de muebles, cambiamos nuestra mesa por una más chica (pero que se estira) y con bordes más redondeados, quedó sólo el sillón grande y la ratonera en un costado con esquinero en el único borde saliente. Ya estamos instalando trabas para cajones (Gabriel ya los abre!) y todos los implementos de seguridad que tan bien pensó LOVE. Eso sí, ahora las sillitas de comer entran "armadas", caben los huevitos, los cochecitos, las cajas con chiches, los aislantes, el corralito, los tres por el piso donde no hay corralito ni aislantes, la Pelu y su cuchita... En fin.

Ya empiezo a pensar que en una semana más vuelta a guardar el corralito. Pero ya aprendí. En un par de meses cuando sepan salir y entrar "a piacere" compramos la bolsa que viene con 100 pelotitas de colores y tenemos pelotero en casa. Sí, ya sé, también van a durar poco las pelotas adentro... pero no es maravilloso comprobar que todo se transforma??!!!

2 comentarios:

  1. jajaja Genial :)
    Que ricos se ven los tres juntitos!

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    Respuestas
    1. Gracias por el comentario Vero!! Y sí, que puedo decirte, me encantan juntitos y separados :)

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