sábado, 19 de julio de 2014

Por qué los niños se cambian de jardín...

Los que nos leen hace un tiempo, saben que nuestros hijos van a un Jardín de Infantes Waldorf, el Rudolf Steiner, desde el año pasado. 
Desde que nos dieron la vacante en el jardín, momento de gran felicidad para nuestra familia, empezamos a buscar una casa  para mudarnos por la zona y pusimos en venta nuestro departamento. Fundamentalmente queríamos que nuestros hijos tuvieran un jardín con pasto verde, con algunos arbolitos, con flores que no estén en maceta sino en la tierra. Que ir a la escuela no implicara un viaje tan largo, que para jugar al aire libre bastara con abrir la puerta trasera de casa.  En un año y medio encontramos no más de tres o cuatro casas a las que hubieramos podido acceder, pero el departamento no se vendía y las casas iban una a una dejando de aparecer en los listados. El día que tuvimos una oferta por nuestro departamento llamamos a la última que nos había gustado pero ya estaba vendida. No encontramos nada por la zona.

Un poco animándonos a un juego en el que nos imaginábamos viviendo en una casa fuera de la ciudad, llegamos a "mirar" que había por Maschwitz. Encontramos una casa que podiamos pagar sin endeudarnos y con un resto para, probablemente, un segundo vehículo. Y el mirar por esa zona no fue casual, sino siguiendo el mapa de distribución de la oferta educativa Waldorf: hay varios jardines y dos escuelas, una de ellas incluso con el nivel secundario completo en la zona.

En fin, tomamos coraje y nos mudamos. Van a hacer ya tres meses de este cambio y algo de lo que vivimos en los primeros días lo pueden leer en la entrada  "Cambia, todo cambia" de mi otro blog.

Pero si desde nuestro departamento en la ciudad,  el Jardín de los chicos nos quedaba algo lejos, desde la casa nueva son nada menos que sesenta los kilómetros que hay que recorrer de ida y vuelta cada día.  Encontramos muy cerca de casa un hermoso Jardín de Infantes en la Escuela Arcángel Gabriel, donde nos recibieron con calidez y entusiasmo. Preferimos demorar el pase hasta luego de las vacaciones de invierno, para que los chicos pudieran cerrar, aunque sea parcialmente, un ciclo en su Jardín actual.

Hoy es el último día que los niños fueron a su Jardín. En el post "Último día en nuestro Jardín Rudolf Steiner" les contamos como fue y que sentimos...

Asi que aquí estamos, tratando de acomodarnos a la despedida de nuestro jardín amado y con el corazón y la mente dispuestos a darle la bienvenida al nuevo...
Nuevas puertas, nuevos amigos, nuevos senderos, nuevas aventuras...
Lo vivido queda grabado a fuego y para siempre, los amigos que hicimos seguirán siéndolo, el amor que recibimos seguirá latiendo en nosotros...

 



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